Cada imagen es un cuerpo detenido. Son figuras que ya no pertenecen a nadie. Almas que aún siguen divagando en busca de descanso. Se contemplan los cuerpos con sus cicatrices, daños y descomposición como una forma natural de arte.
Lo fascinante que puede llegar a ser el cuerpo humano, incluso cuando está en proceso de descomposición. Los colores, la frialdad y el silencio que deja cuando nuestra alma se va. Una de las cosas que más he disfrutado es el proceso de creación, algo que dejé atrás cuando decidí profesionalizar mi carrera. Ahora, reconecto con el arte y el proceso que antes amaba hacer: disfrutar y dejarme llevar. La medicina y el cuerpo, que durante mucho tiempo estuvieron correlacionados con mi vida.
Trabajo en LENS Escuela de Fotografía. Tutoría de Julio Galeote y Laura San Segundo. Madrid, 2025.